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jueves, 29 de julio de 2010

Que son los vodouns?


© Sosyete la serpent rouge du Allada

Sabemos que los cultos hacia las fuerzas de la naturaleza son milenarios, y no son exclusivos de África, en todo el mundo vemos como se preservan aún estas tradiciones, en muchos casos invadidas por religiones como el Islam o el Catolicismo, que han terminado por hacerlos ceder ante sus ideologías religiosas y modificado su esencia, aunque algunos rituales se preservan hasta el día de hoy tienen un contexto más cultural que religioso. En la actualidad el culto a los Vodoun africanos se preserva, como en tiempos antiguos, pero en Nigeria el culto Orixá se extingue por la llegada del Islam, el resultado del culto vodoun junto con ideas católicas e influencias religiosas de otras tribus lo podemos encontrar en Haití donde el vodoun se convirtió en Loa, en esencia se preserva el concepto del vodoun, pero el loa de Haití adquiere una forma de santo más que de una energía o poder natural.
Vodoun significa el misterio, lo sagrado, lo que no se ve, lo que permanece escondido, mientras que para los Autchi de Togo tiene el sentido de "mensajero de lo profundo", porque lo sagrado no se encuentra en el cielo, sino en el interior de la Madre Tierra, donde están enterrados los antepasados.
Orixá, por su parte, proviene de las palabras ori (cabeza) y xá (tomar) en la lengua yoruba. Según Verger : " el Orixá es una fuerza de la naturaleza, algo de carácter sobrenatural, un fenómeno poderoso que está situado en un lugar indeterminado para quienes le rinden culto. El Orixá es una fuerza pura, asé, inmaterial, sólo perceptible por los humanos cuando entra en posesión de uno de ellos. El hombre elegido por el Orixá, uno de sus descendientes, es llamado "Elegún", el que tiene el privilegio de ser poseído por él".
Los Orixás y los Vodouns son los garantes y los controladores del equilibrio del mundo creado por Dios , sus "agentes" y "representantes" entre los hombres. Se encuentran en un término intermedio entre el Creador, inaccesible y, por tanto, no sensible a los ritos humanos, y los mortales, que dirigen plegarias y hacen sacrificios a los Misterios para obtener lo que desean y alejar lo que temen.
¿De cuándo datan estas divinidades? En Togo, los Atchi denominan togbi-vodoun a unos vodouns venerados por los Togbi, los antepasados de los Atchi. Estas divinidades están relacionadas con los fenómenos naturales y cósmicos, son los más antiguos. Parece probable que otros Vodouns y Orixás hayan llegado a adquirir y personificar las fuerzas de la naturaleza a través de antepasados divinizados.
Jefe supremo del vudú africano, Sossa Guèdéhoungué, en su casa de Dotou (Benín).

Según Verger, “el Orixá sería en principio un antepasado divinizado, que en el curso de la vida logró algún tipo de dominio sobre ciertas fuerzas de la naturaleza, como el trueno, el viento, la foja de los metales, o incluso el conocimiento de las propiedades y la utilización de las plantas”.
Sobre las oraciones e invocaciones dirigidas a los Vodouns, Verger afirma: " Estos actos rituales, invocaciones, nombres, palabras, alabanzas dirigidos a una familia o a un dios constituyen en conjunto una especie de canciones de gesta y de árboles genealógicos que evocan hechos relacionados con la familia o el dios. Son los hilos conductores que permiten seguir hacia atrás la serie de encarnaciones de los dioses en el curso de sus migraciones hasta llegar a las causas de su evolución”.
Mawu no hizo contacto directo con los hombres, sino que delega sus poderes a los Vodouns. Los Vodouns, Orixás o Misterios constituyen una clase especial de seres vivos. Ellos están por encima de la humanidad, pero no son dioses, son emanaciones divinas en respuesta a los deseos o peticiones espirituales de la humanidad. Por lo tanto, Vodoun significa todo lo que es sagrado, todo el poder de invisible, lo que influye en el plano terrenal o el mundo de los vivos.
No hay que confundir esta devoción a los Orixás y a los Vodouns con el culto a los antepasados , que en África se ofrece exclusivamente a aquellos difuntos de la familia anteriores al fundador del poblado o de la casa. No obstante, los antepasados de las familias de los reyes interesan al país en general, sus cultos tienen carácter nacional y ellos adquieren el rango de Orixá o Vodoun.
Shangó, Orixá del trueno, está estrechamente relacionado con los reyes yoruba de Oyo; Ogún , Orixá del hierro, con los reyes de Iré; Oduduwa, creador de los seres humanos, lo está con los reyes de Ifé y los del conjunto de los países yoruba-nagó, por haber sido el fundador de todas esas dinastías.

IJAW E IBO: RITOS MORTUORIOS

Para la gente de los Pueblos Ijaw e Igbo cada persona tiene
dos almas: un alma eterna, llamada Teme para los Ijaw o Maw para
los Ibo, y una segunda alma que proporciona la fuerza vital , Bio-Maw
para los Ijaw y Nkpuruk-Obi para los Ibo, que muere con el cuerpo. El
alma eterna deja el cuerpo con el último respiro y toma la forma de una sombra.
Por esta razón se considera peligroso caminar por lugares en sombra, y usan a
menudo espejos para que los espíritus malignos se golpeen contra "la
imagen del alma" y no contra el alma real de un hombre vivo.

Los espíritus de los antepasados pueden proporcionar ayuda o desgracias a los vivos, según la ayuda o el abandono que éstos les den. En estos Pueblos, al igual que en otros muchos grupos étnicos de Africa, es fácil ver cómo antes de cada comida, algunas personas echan al suelo un poco de agua y de comida.
Es la forma simbólica de decirles a los
antepasados que se les tiene presentes y que se les alimenta. Esta costumbre
adquiere mucha más complejidad para los dos Pueblos de los que hablamos. Cada
ocho días , Fene Bene ,el jefe dará parte de la comida y de la bebida
para los espíritus. Cada siete años se sacrifica una cabra y se rocía con su
sangre las imágenes o pilares de arcilla que representan a los
antepasados.

Las familias suelen contar con lugares
determinados para orar o pedir ayuda a sus antepasados en casos de necesidad.
Se considera una falta grave el hablar mal de los antepasados. Si una persona
habla mal de un antepasado de otra familia y no se disculpa, ésta se desquita
hablando mal contra los difuntos de dicha persona. Si el hombre se disculpa,
deben realizar una ceremonia especial de expiación.

Al igual que sucede en vida, la sociedad de los
difuntos está organizada de forma similar a la sociedad de los vivos. Hay un
Jefe o Rey de los Espíritus, Nduen-Ama Yana-Gbaw para los Ijaw o Eze
Ala Maw para los Ibo; un mensajero, Ffe para los Ijaw o Onwu
para los Ibo, que trae la muerte a los vivos y un barquero, Asasaba, que
lleva las almas de las personas buenas por el río de la muerte para ser
reencarnadas en los árboles, animales u otros seres vivientes.

En cuanto a esta reencarnación, cada subgrupo
étnico cree que se realiza de forma diferente. Por ejemplo, un Oratta Ibo bueno
tomará la forma de una vaca, elefante o leopardo; un alma de Bakama buena se
reencarnará en un árbol; en cambio, los Amuneke creen que sólo los espíritus
malignos, las almas de aquellas personas que fueron malas en vida, se
reencarnan en plantas.

Ceremonias.-
Las ceremonias fúnebres varían según la importancia social del difunto y de la
forma de muerte que tuvo, habiendo formas vergonzosas de morir para las que no
se hace funeral alguno.

Entre los Kalabari, cuando muere una persona
importante, sus familiares llevan su cuerpo a un lugar especial, Oto Kwbu,
para lavarlo. Esta ceremonia conlleva la utilización de una olla especial, de
agua especialmente preparada para este menester y telas que no deben tocar la
terra. Una vez labado, las hermanas atan un Okuru alrededor de su cintura y sus
esposas legales lo visten con telas especiales.

Luego, los hijos y hermanos llevan el cadáver a
una cama en un local que contiene las urnas de sus antepasados, Wari Kubu.
Los amigos muestran su respeto al difunto con lamentaciones y tocando tambores
para avisar a los antepasados que pronto se les unirá el alma de difunto. Las
esposas legales se sientan alrededor del cuerpo, en el orden en que se casaron,
portando cada una un cuchillo con la hoja rota. Las hijas legales y hermanas se
sientan, en orden de edad, en dos columnas a ambos lados del cadáver. Luego, la
primera viuda y sus hijos ofrecen comida y bebida a los asistentes que seran
consumidas entre las lamentaciones, toques de tambores y alabanzas al jefe
muerto, a lo largo de toda la noche que durará el funeral.

Ceremonias fúnebres Ibo

Durante los días que dura el funeral de un jefe,
cada esposa se confina en un cuarto pequeño. Se pinta su cara y cuerpo de negro
durante este aislamiento. Cada esposa prepara comida para los parientes que les
visitarán y preparan la canción que durante estas visitas entonarán en honor
del esposo y jefe muerto. Llevarán luto durante diez meses. Las viudas y los
parientes femeninos cercanos deben llevar la tela Okuru , mientras que los
vaarones lo llevan de color azul. Los hombres se afeitan sus cabezas, mientras
que las mujeres no se lo pueden cortar ni cubrir durante los diez meses que
dura el luto

Este luto es seguido por una peregrinación a Aro
Chuko, donde el jefe será enterrado. Se entierran junto con el difunto sus
ropas , ornamentos, platos, cuchillos, tabaco y ginebra y se coloca una
cacerola sobre la tierra. Cada ocho días ("Fene Bene") se ofrece
comoda al difunto. Se prohibe llorar, para que el espíritu del muerto deje esta
vida apaciblemente. Si una mujer llora, ella debe sacrificar una cabra o ave a
los pies del cadáver para purificar la mancha de sus lágrimas. Se disparan
cañones para anunciar al mundo de los muertos que el jefe está llegando.

Diez meses después del entierro, se hace otra
ceremonia ("Kopinai"). Es es una gran fiesta con gran variedad de
comidas y bebida. Un miembro de cada clan debe llevar vestido europeo y debe
hablar sólo inglés.

En cuanto la familia pueda permitirselo (a menudo
meses o años después), celebran un desfile de canoas de guerra representando
una batalla naval en la que una de las partes es la familia del difunto. Para
el desfile, un miembro del Poika entrega en secreto, una imagen tallada en madera,
representando al familiar fallecido. Cuando acaba el desfile, que dura cuatro
días, y cuando las canoas vuelven con las de la familia a la cabeza, mostrando
que han ganado la batalla, la familia muestra la imagen como parte de su
victoria. La imagen se pone entonces en una urna ("Arua") que
contiene las imágenes de los antepasados ("Nduen Fobara") y se hace
otra fiesta por el retorno simulado de la imagen.

En otros tiempos los funerales de los jefes iban
acompañados de muchos sacrificios, incluidos los sacrificios humanos. Una vez
lavado el cuerpo en un local destinado a este fin se llevaba el cuerpo al
bosque donde, puesto sobre una mesa alta, era recubierto con telas, cordones,
manilla y una hoja joven de palmera que simbolizaba el renacimiento.

La hija mayor dirigía a la procesión familiar y
amigos alrededor del cadáver con cantos y bailes. Su marido, el yerno del jefe,
ponía una pluma de águila, matado por un pariente del jefe, encima del cadáver,
para ser enterrado.

A continuación se realizaban los sacrificios
realizados por los hijos. Primero, se escogía un perro debido a su poder de
clarividencia. Se decapitaba el perro y los hijos dibujaban un círculo
alrededor del cadáver con la sangre. Después, se mataba a un gato, debido a su
visión nocturna. Luego, un águila, por su buena vista a la luz del día.
Finalmente, se sacrificaba un loro escogido por su voz clara para que el jefe
siempre se oyera en su próxima vida.

Después de los hijos, era la familia de la madre
los que continuaban con los sacrificios. Se mataba una cabra, que debido a sus
pies fornidos, podría llevar al jefe dondequiera que le gustaría ir. Después de
los animales, se sacrificaban las esposas de los esclavos. Primero la esposa
del esclavo preferido del jefe (el "Aho'm"), a quien, al igual que a
los demás esclavos sacrificados se les partían los huesos de las piernas y eran
enterrados vivos junto al jefe. Algunas familias tenían cuerpos colgados de
postes o árboles alrededor de la tuma de un jefe muerto. Si el jefe era muy
rico, se mataban esclavos en los lugares donde aquel se bañaba, comá, durmía,
donde recibía a los invitados y como un regalo a los árboles. Por ejemplo, se
fertilizaba las raices de determinados árboles con las sangre derramada de las
gargantas cortadas de esclavos.

Después de estos sacrificios, se tocaban tambores
y trompetas para anunciar a los antepasados la llegada a su mundo del jefe
muerto. Se procedía a cerrar la tumba, pero dejando un espacio pequeño para el
último sacrificio. Se capturaba a un hombre de otro clan o de otra etnia, le
decapitaban y ponían su cabeza en la pequeña abertura.

Durante los próximos tres meses, las viudas
debían dormir junto a la tumba (Obiri) para vigilarla, y pasado este periodo,
se abría el Obiri y se quemaban todas las tela y demás materiales.. Las viudas
volvían, entonces, a casa pero debían llevar ropa de luto durante un año.

Los funerales para personas corrientes
socialmente, los entierros difieren dependiendo de la persona y la causa de
muerte. Entre los el Ijaw, cuando una mujer anciana, se le entierra con danzas
y fiesta, pero los asistentes irán con la cabeza descubierta, ya que esto sólo
se hace en los entierros de los hombres. Cuando una mujer más joven, muere, su
familia puede hacer fiesta en su honor, pero no es obligación, y si no era
esclava, se le entierra en la casa de su familian no en la del marido. Cuando
un hombre muere, se disparan cañones el día la muerte, la mañana siguiente,
después del entierro, al retorno de la familia a la casa, la tarde siguiente y
dos veces al día durante los seis días siguientes. Si una persona muere de una
"muerte mala", el cuerpo se tira en secreto, sin entierro. Son
consideradas "muertes malas" las de las mujeres que mueren en el
parto (la muerte de una madre que ha tenido gemelos es especialmente
vergonzosa); las de los hombres muertos por lepra, la de aquellos ancianos
que mueren muy mayores, cuando ya han muerto sus hijos; las habidas por
suicidio; las de aquellos que mueren el mismo día en que se celebran
determinadas fiestas religiosas ("Owo"); ...

Si una mujer Ibo muere, se le entierra en la casa
de su hijo. Si no tiene ningún hijo, su cuerpo se tira en un bosque. Los hijos
e hijas se suelen enterrar en casa de los padres. Para los Ibo "muertes
malas" son, por ejemplo, las de las mujeres que se mueren durante la
cuarentena pos-parto, las de los niños que se mueren antes de que les hayan
salido los dientes, las de los suicidas y las de los que mueren durante el
Ramadan. Además, hay que realizar determinadas ceremonias de purificación para
proteger a la familia en casos como los siguientes: tras la muerte de una mujer
que ha tenido gemelos; tras la muerte de niños que nacieron con los pies, o con
un solo testículo; tras la muerte de hombres con elefantiasis del escroto o por
lepra. Como los Ijaw, entre los Ibo estos cuerpos se entierran en secreto.